Actualizandome
Hace mucho tiempo dejé de escribir en este blog, pues no todo ha sido predecible, tanto en mi vida personal como en la profesional.
Tuve que vivir realidades que, como persona, me ayudaron a mejorar mi perspectiva de vida y a aquilatar madurez a través del tiempo. Por el camino dejé amistades que eran muy importantes para mí, y más de una vez atravesé un declive emocional profundo, porque hay cosas que simplemente tienes que soltar, sin aferrarte a situaciones que ya no dan para más.
En ese trayecto también llegaron pérdidas que marcaron mi vida para siempre: la partida de mi padre y, en plena pandemia, la de mi gato Simba, ese compañero silencioso que estuvo ahí cuando el mundo entero se detuvo, y que ha sido ese motor para crear poesía inspirada en él. No todo duelo tiene el mismo peso para todos, pero para mí ambos lo fueron, y aprendí a cargarlos con la misma dignidad con la que intenté seguir adelante.
Me tuve que adaptar también a la realidad sociocultural de mi país, Perú, y trabajar en cosas que poco o nada se asemejan a lo que me preparé durante tanto tiempo en la universidad. No fue fácil, pero tampoco me rompió. Al contrario: me enseñó que la vida rara vez sigue el guion que uno escribe, y que está bien igual.
Con el tiempo, las cosas fueron acomodándose. Me cansé de servir a otros y encontré la manera de generar mis propios ingresos con negocios alternativos que me dan estabilidad y, sobre todo, la posibilidad de manejar mi tiempo a mi manera. Sin más, sin menos. Solo el espacio que necesitaba para respirar y reencontrarme.
Por eso hoy retomo este espacio, con el tiempo que antes no tenía y con historias evidentemente diferentes a las del pasado, aquellas que tenían rasgos de inmadurez propios de la edad. Estaré más activa por aquí, y con mucho más por contar.
¡Así que, amigos lectores, he vuelto para escribir más historias, ya sean anécdotas personales o también sobre temas sociales, con un contenido más maduro que en otros tiempos!
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